Ni un soneto. (I)
Si,
ni un soneto,
ni un cuarteto,
ni un octeto
son capaces
de que vengas,
de que vengas
y me roces,
de que roces
las entrañas
que te acogen
sin soltarte.
Dime tú,
para qué
respiro,
y miro,
te miro
sin miedo,
para qué
te escucho,
y endulzo
verdades
que saben
a miedo.
Comentarios
Publicar un comentario