Las personas tienen derecho a ser respetadas, a ser amadas u odiadas, a ser idolatradas o rechazadas, a serlo todo, pero recuerda, hay que elegir entre ser lo que quieras, o ser lo que los demás quieran.
16/2/2018 De camino a Lund para tocar el concierto de música de cámara barroca con Cecilia, me pregunto cómo pueden aguantar tantos meses de gris. He tenido una pésima clase de cello con Samuli por culpa de Francoeur y de Popper y no puedo evitar ver la misma tonalidad por la ventana y las mismas ramas de los árboles sin florecer. Por no haber no hay ni nieve que haga resplandecer mínimamente este paisaje. PD: despues de haber terminado el concierto sólo puedo decir que voy a dejar la música, iré a Sevilla a terminar Psicología y volveré aquí para tratar a los Suecos. Es que hasta lo haría gratis con tal de dejar de aguantar a gente así.
Ahora estás conmigo, pero cuando me encuentro a mi misma paseando entre los recuerdos del futuro, no sabiendo hacer e intentando lanzar preguntas a lo que ya no tiene un mañana, me persigue la idea de amarrarte y hacerte escribírmelo todo. Dime la receta esa que me gusta tanto, el truco para que la ropa mantenga el aroma a hogar. Teje para mí el cuadro del pasado para poderme entender ahora, porque al final, todo lo que reservaste a un mejor momento, se quedó en eso mismo. Cuál es el amor bueno, mamá. Entráñame a la raíz del querer y rodéame entre tus brazos durante el camino. Prometo volver a recoger cada detalle para saborearlo, memorizarlo y coleccionarlo en un diccionario de <<terrores imprevistos y soledad inconexa>>. De nuevo, se me escurren los segundos entre las manos escribiendo a lo inservible y dejo perderse en el aire a la fonética que algún día echaré de menos no poder escuchar.
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