12 ene. 2013

Buena música para buenos momentos.

Cada día me sorprendo más de lo que la música produce sobre los siete mil millones de habitantes de este planeta. No importa tu raza, ni tu orientación sexual, ni la ropa que vistas, ni el lugar donde vivas, ni si quiera el idioma que hables. Porque la música es capaz de reducir todo eso a los sentimientos que nos produce. Es capaz de unir, separar, escuchar, hablar, reconfortarte, e incluso provocarte sonrisas y lágrimas. Algunos tienen el privilegio de entablar una conversación con ella, y otros simplemente la disfrutan desde el desconocimiento.
La música es una parte del arte, que a parte de que esté hecha para dejar una huella en la historia de la humanidad, forma parte de la diversión, del desarrollo, del disfrute, pero sobre todo de la expresión, de la libre expresión. La música es un idioma que no crea fronteras ni conflictos. Todo lo contrario, es capaz de unir a personas de todas las partes del mundo, de darte libertad aunque estés atrapado y de darte alas aunque estés convencido de que alguien te las había robado.

Guess who's back

Después el tiempo que he estado sin escribir (aunque me habría encantado que hubiese sido menos) me he dedicado a observar. He observado de todo, pero en concreto al ser humano: sus comportamientos, conversaciones, sentimientos, hábitos, logros, metas... Y me sigue corrompiendo la misma duda existencial: ¿Para qué estamos en este mundo? Porque esa es la pregunta que resume nuestra vida, que puede llegar antes o después, ser comprendida o ignorada, comprenderla o no llegar a responderla.
Admiro a las personas que tienen muy claro para qué usar sus vidas, porque una vida en la que no haces lo que amas es una vida perdida, y la clave de todos esto es la antelación. Pero no estamos hechos para tener una vida perfecta, ni mucho menos amar todo lo que hay en nuestras vidas; y ahí está la magia: en las incertidumbres, en la belleza, en la perfección, en la impefección, en el tiempo, en la pérdida, en el llanto, en la felicidad, en el orgullo, en la dignidad, en la empatía, en la comprensión,en el amor, en la esperanza, en los sentimientos, en la amistad, en la integridad, en un nosotros...
Pero como no hay sinónimo sin antónimo ni luz sin oscuridad; la respuesta está en ti, quedas encargado de moldear tu vida; engrandecerla o empequeñecerla, unirla con los demás o apoderarte de ella.
Por eso la palabra ''culpa'' no debería existir porque de lo único que somos esclavos en esta vida es de nuestros actos, y como sabemos que de la única persona que depende nuestra vida es de nosotros mismos, la culpa de que tu vida no te enorgullezca no la tiene nadie más que tú.